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domingo, 3 de mayo de 2015

Día 13: Llegada a Uruguay

URUGUAY: Montevideo, Ciudad de la Costa, Atlántida, Cabo Polonio y Punta del Diablo






Queridos lectores; no he muerto. He pasado meses sin escribir en mi blog, he cambiado de ordenador, he terminado mi viaje por Latinoamérica, he vuelto a Viña del Mar, he tenido que estudiar para este nuevo semestre... Pero suelen decir que nunca es tarde, por lo que reanudaré la narración de mis aventuras por este continente desconocido para mí.

Queridos lectores; non morrín. Pasei meses sen escribir no blog, cambiei de ordenador, rematei a miña viaxe por Latinoamérica, volví a Viña del Mar, comecei a estudar para este novo semestre... Pero din por ahí que nunca é tarde, polo que volverei a narrar as niñas aventuras por este continente descoñecido para min.


Pasé el fin de año en Buenos Aires, con un viejo amigo gallego que estudió conmigo en Madrid y unos argentinos conocidos suyos. El dos de enero compré mi boleto para el ferry que me llevaría al otro lado del Mar de la Plata: Colonia en Uruguay y de ahí iría a la capital. Demoró dos horas en vez de una porque el barco estaba estropeado, a diferencia de España aquí sí que pusieron reclamaciones y la gente estaba indignada.


Pasei o fin de ano en Bos Aires, cun vello amigo gallego que estudou conmigo en Madrid e uns arxentinos coñecidos seus. O dous de xaneiro comprei o meu boleto do barco que me levaría ata o outro lado do Mar da Prata: Colonia en Uruguai e de alí iría á capital. Tardamos dúas horas en lugar dunha pois o barco estaba estragado, a diferencia de España aquí si que puxeron reclamación e a gente estaba indignada.

No tuve tiempo de ver Colonia, una lástima según lo que leí en internet pero tenía el tiempo justo. Tardé otras dos horas en llegar a Montevideo en autobús, en esos días los periódicos publicaron (Noticia) que Mujica había recogido a un viajero en la carretera. Lástima no haber hecho dedo y que me parase el expresidente junto a su compañera que también es senadora.

Non tiven tempo de ver Colonia, magoa pois según a información que aparece en internet é un lugar fermoso pero non tiña tempo. Tarde dúas horas en chegar a Montevideo en autobús, xusto neses días os xornais publicaron (Noticia) que Mujica recollera a un viaxeiro que facía dedo na autoestrada. Sería unha gran casualidade que me recolleran o expresidente e a súa compañeira. 

Eran ya las nueve de la noche y busqué un lugar donde dormir. Recurrí al típico McDonald´s para tener wifi. Mi elección fue pésima, una pensión cerca de la Plaza de la Independencia, donde no iba internet, me atendieron de forma antipática, el desayuno no estaba incluido, sólo podíamos usar un baño y todo era muy viejo. Gracias al cansancio me dormí en la cama en menos de cinco minutos y al día siguiente me alojé en otro lugar.

Eran as nove da noite e busquei un lugar onde durmir. Fun ao típico McDonald´s para ter wifi. A miña eleción foi pésima, unha pensión preto da Praza da Independencia, onde non había internet, foron antipáticos, o almorzo non estaba incluido, só había un baño e era todo vello. Grazas ao cansanzo durmín en menos de cinco minutos e ao día seguite fun a outro lugar.

































Abandoné la mañana siguiente esa cochambrosa habitación en la que me había quedado, repito, ni siquiera iba internet. Me alojé en un hostel cerca de la playa, la atención fue más o menos, era caro y los cuartos eran para nueve personas. Fue lo más barato que encontré, el país que es conocido por el fútbol y expresidente Mujica, pero los precios triplican a los de España. Una barra de pan vale un euro y medio. No tengo ni idea de cómo llega la gente a final de mes.

Abandonei pola mañá esa noxenta habitación na que quedara, repito, non había nin internet. Mudeime a un hostel preto da praia, a atención foi aceptable, era caro a os cuartos eran para note persoas. Foi o más barato que encontrei, o país é coñecido polo fútbol e o expresidente Mujica, pero os prezos triplican os de España. Unha barra de pan custa un euro e medio. Non teño ni idea de como chegan a final de mes a gente de alí.

Viajar en esa época del año no había sido acertado. Todos estaban de vacaciones y las calles se encontraban desiertas y los locales cerrados. Paseé por la ciudad, en poco tiempo vi todo lo relevante y los sitios eran fáciles de localizar. Además siempre hay la opción de preguntar ante la duda, la gente aquí es amable y no le importa dar indicaciones.

Viaxar nesa época do ano non foi acertado. Todos estaban de vacacións e as rúas atopábanse desertas e os locais pechados. Camiñei por toda a cidade, pronto vin todo o máis importante e os lugares eran fáciles de localizar. E ante a dúbida, pregúntase, a xente de aquí é amable e non le importa dar indicacións.





El cinco de enero me fueron a recoger una familia con la que hablé por Couchsurfing y me alojarían un día. Vivían en Ciudad de la Costa, una localidad a 15 minutos de Montevideo. Eran encantadores, un joven matrimonio con su hijo de cuatro años y otro en camino. Me llevaron a la playa donde no faltaron los mates y unas tortas fritas, hablamos de diferentes aspectos de nuestros países y conocí un poco más ‘’La nueva Suiza de Latinoamérica’’.

O cinco de xaneiro foron a recollerme unha familia coa que contactei vía Couchsurfing e quedaría na súa casa un día. Vivían en Cidade da Costa, unha localidade a 15 minutos de Montevideo. Eran encantadores, un xoven matrimonio cun fillo de cuatro anos e outro en camiño. Leváronme á praia donde non faltaron os mates e unhas tortas fritidas, falamos de diferentes aspectos dos nosos países e colección un pouco máis ´´A nosa Suiza de Latinoamérica´´.



El seis de enero, Día de Reyes, vi algo que hacía tiempo que no percibía… la ilusión de un niño al abrir los regalos de Navidad. Soy la hija y nieta más pequeña, no estoy acostumbrada a esas escenas pero me hizo gracia recordar esa etapa pasada. Mi hermano y yo nos despertábamos a las siete de la mañana para abalanzarnos sobre los paquetes y tardábamos menos de diez segundos en arrancarles el papel. Por la tarde me despedí y continué mi camino, la mujer me acompañó a la parada de autobuses . La familia eran fieles usuarios de couchsurfing, cuando yo me fui llegaba un chico japonés, ellos habían estado en Chile usando el mismo sistema, me contaron que cada semana alojaban a alguien en su casa y les gustaba tener contacto con otras culturas. 

O seis de xaneiro, Día de Reis, vin algo que facía tempo que non percibía... a ilusión dun neno ao abrir os agasallos de Nadal. Son a filla e a neta máis pequena, non estou acostumada a esas escenas pero fíxome gracia recordar esa etapa pasada. O meu irmán e eu espertabamos ás sete da mañá para abalanzarnos sobre os pequetes e en menos de dez segundos xa non tiñan papel. Pola tarde despedinme e continuei o meu camiño, a muller acompañoume ata a parada de autobuses. 





Pronto apareció el autobús, mi próximo destino era Atlántida, tardé 15 minutos en llegar donde quedaría con otra Couchsurfing que a su vez hospedaba también esos días a dos argentinos y un mexicano. Fue genial porque todos teníamos la misma edad, estudiaban en la Universidad de Córdoba y viajaban con bajo presupuesto. De hecho me hizo gracia cómo se costearon la comida unos días, con una buena visión emprendedora compraron unas sandías y unos vasos. Las partieron y se pasearon por la playa vendiendo los trozos, 20 pesos cada uno y después subieron a 30. Gracias a esa ocurrencia cenaron y comieron. Otra idea que tuvieron fue pescar con una chancla y un sedal, desde luego imaginación e instinto de supervivencia tenían.

Apareceu o meu autobús, o meu próximo destino era Attlántida, tardei 15 minutos en chegar onde quedaría con outra Couchsurfing que a súa vez aloxaba nesse días a dous argentinos e un mexicano. Foi xenial pois todos tíñamos a mesma idade, estadaban na Universidade de Córdoba e viaxaban con baixo presuposto. De feito fíxome gracia como se costearon a comida uns días, cunha boa visión emprendedora compraron unhas sandías e uns vasos. Patiron a fruta e pasearon pola praia vendendo os anacos, 20 pesos cada un e despois 30. Grazas a esa ocurrencia cearon e comeron. Outra idea que tiveron foi pescan unha sandalia e sedal, dende logo imaxinación e instinto de supervivencia tiñan.


Hicieron unas pizzas, nos fuimos conociendo un poco más y nos reímos mucho. Me encantaba estar rodeada de uruguayos, argentinos y un mexicano y que cada uno contase una historia diferente. En un momento de la conversación todos quedaron mirándome, dijeron que había muchos tipos de viajeros: Los jóvenes que viajan con sus amigos, los turistas, los que cuentan con todo tipo de lujos... y después de todas esas clasificaciones estaba yo, una chica de 20 años europea que viajaba sola con una mochila por Latinoamérica, sin miedos y con una sonrisa en la cara. Durante el verano escuché a muchas personas que me decían frases similares y las caras de sorpresa que ponían cuando les contaba lo que estaba haciendo. Yo no lo veía como algo extraordinario, atípico o valiente, simplemente hice lo que quise en ese momento. Los 20 años están para cometer locuras y vivir aventuras, y desde luego no cambiaría por nada del mundo mi último verano. Me alegro de pertenecer a ese grupo de mujeres independientes que viajan sin dejarse llevar por prejuicios e ideas preconcebidas, no dejes que te limiten.

Fixeron unhas pizzas, falamos moito e botámonos unhas boas risas. Encantábame estar rodeada de uruguaios, arxentinos e un mexicano e que cada un contase unha historia diferente. Nun momento da conversación todos quedaron mirando para mín, dixeron que había moitos tipos de viaxeiros: Os xóvenes que viaxan con amigos, os turistas, os que contan con todo tipo de luxos... e despois de todas esas clasificacións estaba eu, unha rapaza de 20 anos europea que viaxaba soa cunha mochila por Latinoamérica, sen medos e cun sorriso na cara. Durante o verán escoitei moitas frases similares e a cara de sorpresa que poñían algunhas personas cando contaba o que estaba facendo. Non o vía como algo extraño, atípico ou valente, siemplemente fixen o que quixen nese momento. Os 20 anos están para cometer loucuras e vivir aventuras, e dende logo que non cambiaría por nada este último verán.





Al día siguiente fui a la playa con ellos mientras nuestra anfitriona tenía que trabajar en Montevideo. Y la lección que aprendí fue que juego fatal al volley ball, ahora comprendo los gritos de mi antigua profesora de gimnasia. Se me da mejor la natación o el atletismo, nunca me entendí con ese asqueroso balón. A pesar de mis pocas dotes para el deporte, mandar la pelota fuera o ser el payaso del grupo pasé una buena tarde con esos argentinos, el mexicano y otros chicos uruguayos que se unieron a nuestro partido.

Ao día seguinte fun á praia con eles mentres a nosa anfitriona tiña que traballar en Montevideo. E a leción que aprendín foi que xogo fatal ao volley ball, agora comprendo os berros da miña antiga mestra de ximnasia. Dáseme mellor a natación ou o atletismo, nunca entendín como funcionaba ese noxento balón. A pesar das miñas poucas dotes para o deporte, mandar fóra a pelota e ser o paiaso do grupo pasei unha boa tarde con eses arxentinos, o mexicano e outros rapaces uruguaios que se uniron ao noso partido.






La amable uruguaya que me alojó me ayudó a planificar mi ruta, mi presupuesto era reducido y no me apetecía gastar un montón de dinero en un lugar turístico como es Punta del Este. Además hubo un detalle que no me gustó, contacté con una Couchsurfing que me pedía una cierta cantidad de dinero a cambio. La filosofía de la página no es esa y deberían denunciarse esos perfiles. En fin, la uruguaya sugirió que fuese directamente a Cabo Polonio y llamó a la terminal para averiguar los horarios. Me tuve que despertar a las siete de la mañana, uno de los chicos argentinos me acompañó a la parada del autobús y me conciencié de que tardaría cinco horas en llegar. Ellos también continuaron su viaje, acamparían en la casa de un Couchsurfing cerca de Punta del Este y llegarían allí haciendo dedo. En Uruguay al igual que en otros países de este continente es común esta práctica, en España jamás te pararía un coche.

A amable uruguaia que non aloxou axudoume a planificar a miña ruta, o meu presuposto era moi reducido e non me apetecía gastar cartosnun lugar turítico como Punta do Leste. Ademais houbo un detalle que non me gustou, contactei por Couchsurfing cunha muller que me pedía certa candidade de diñeiro. A filosofía da páxina non é esa e debarían denunciarse a eses usuarios. En fin, fun directamente a Cabo Polonio e chamou ao terminal de autobuses para saber cal era a parada e canto tardaría en chegar. Eles tamén continuaron a súa viaxe, acamparían na casa dun Couchsurfing preto de Punta do Leste e chegarían alí facendo dedo. En Uruguay ao igual que outros países deste continente é común esa práctica, en España xamais pararía un coche.

Cabo Polonio era precioso, un parque natural perfectamente cuidado y con un ambiente hippie que me encantaba. Para llegar a la playa había que tomar una especie de camión que atravesaba 8 kilómetros de dunas y estrechos caminos, fue gracioso ver lo mucho que se movía y parecía que transportaban ganado en vez de personas.

Cabo Polonio era fermoso, un parque natural perfectamente cuidado e cun aire hippies que encantoume. Para checar á praia había que tomar unha especie de camión que atravesaba oito quilómetros de dunas e estreitos camiños, foi gracioso ver o moito que se movía e parecía que transportaban gando en lugar de persoas.









Después tomé un autobús para Punta del Diablo, mi último destino antes de abandonar Uruguay. Vendieron más billetes que asientos entonces todos íbamos muy apretados, tardamos más de lo normal y en ese trayecto conocí a unas chicas chilenas que también estaban de viaje celebrando que habían terminado el instituto. Al llegar a Punta del Diablo caminé 3 kilómetros desde la terminal a mi hostel que literalmente estaba sobre la arena de la playa. Lo malo es que la mayoría de las calles no tenían el nombre por lo que localizarlo era complicado y la mochila pesaba.

Despois tomei un autobús para Punta do Demo, o meu último destino antes de abandoar Uruguai. Venderon más billetes que asentos polo que todos íbamos moi apretados, tardamos más do normal e nese viaxe coñecín unhas rapazas chilenas que estaban celebrando o remate do instituto. Ao chegar camiñei tres quilómentros dende o terminal ata o hostel que literalmente estaba sobre a area da praia. O malo era que a maioría das rúas non tiñan o nomo polo que localizar algo era compricado e a mochila pesaba. 

En la habitación éramos nueve personas, era tan cutre que uno de los colchones estaba sobre un armario. No pido lujos, tan sólo que funcione internet y se pueda dormir en unas mínimas condiciones. Pagar casi 15 euros por eso me parece un abuso, pero vuelvo a decir que Uruguay es carísimo. Esa noche conocí a unos argentinos de Buenos Aires, querían salir pero no tenía dinero... se lo expliqué y ellos pagaron las cervezas.

Na habitación éramos nove persoas, era tan cutre que un dos colchón estaba sobre un armario. Non pido luxos, tan só que funcione internet e se pida durmir nunhas mínimas condicións. Paguei case 15 euros polo que me pareceu un abuso, pero volvo a dicir que Uruguai é mi caro. Esa noite coñecín uns argentinos de Bos Aires, querían saír pero non tiña cartos... expliqueino e eles pagaron as cervexas.







Era el nueve de enero, regresé a la terminal caminando de nuevo los tres kilómetros para no gastar dinero en un autobús con precios turísticos. Esperé una hora y llegó mi autobús con destino a Chuy, la ciudad fronteriza con Brasil que está como a unas tres horas de donde me encontraba. Al llegar me fijé en los precios, eran mucho más bajos y algunos carteles estaban escritos en portugués. Compré comida en abundancia y bebida para las seis horas que me quedaban hasta llegar a Pelotas, una pequeña ciudad de Río Grande donde me hospedaría otra Couchsurfing. En la próxima entrada contaré mi experiencia en esas tierras desconocidas, prometo no tardar tanto en escribir.

Era o nove de xaneiro, regresei ao terminal camiñando de novo os tres quilómentros para non gastar cartos no autobús con prezos turísticos. Esperei unha hora e chegou o meu autobús con destino Chui, unha cidade na fronteira con Brasil que estaba a 3 horas de alí. Ao chegar fixeime nos prezos, eran moito máis baixos e alguns estaban escritos en portugués. Comprei comida en abundancia e bebida para as seis horas quedaban ata chegar a Pelotas, unha pequena cidade de Río Grande onde me aloxaría outra Couchsurfing. Na próxima entrada contarei a miña experiencia nesas terras descoñecidas, prometo non demorar tanto.

2 comentarios:

  1. Una hermosa experiencia la tuya. Hermosas fotos. Gracias por compartirlo.

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    1. Muchas gracias Marcelo.

      Espero escribir pronto otras aventuras del verano. Me alegro mucho de que te gustase la entrada y las fotos :)

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