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lunes, 21 de septiembre de 2015

#Día 55 - 70: Llegada a Perú: Puno, Cuzco, Arequipa y Tacna.

Mapa de Perú

Tan solo quedan nueve días para que me vaya a Londres. Se está preparando una nueva aventura y una etapa que promete. Pero volvamos a mi viaje por Latinoamérica. Llevaba casi dos meses de ruta, seis países visitados y ahora estaba en Perú.   Cuando llegué a Puno lo primero fue dar señales de vida a mi familia y amigos. La forma más sencilla de hacerlo era escribir algo en mi Facebook:

Día 56: Hace dos días que he llegado a Perú, después de pasar el peor control migratorio hasta la fecha. Bajamos del autobús que venía de Copacabana (Bolivia) con destino Puno (Perú), teníamos que hacer los mismos trámites burocráticos de siempre. Hice la fila y el señor que me atendió dijo que estaba todo en orden, entonces abrí mi mochila para guardar el pasaporte y vieron mi réflex. 
Un señor me llevó a una mesa apartada, me dijo que el papel de entrada en Bolivia no servía porque estaba roto (Hace cinco minutos valía) y no podría pasar por el escáner, ni ordenadores tenían. En resumen, no podría ni entrar en Perú ni salir de Bolivia, quedaría en la frontera para la eternidad. 

Pregunté de la forma más amable posible qué debía hacer y me contestó: ''Todo es negociable'' -Traduciendo: O das plata, la réflex o pagas en especias-. No había cajeros, no tenía cobertura, viajaba sola, no había internet, no tenía euros para cambiar... Cuando ya me estaba poniendo nerviosa un americano pagó 20 dólares, me ayudó porque me había visto leyendo ''Yo soy Malala'' (Irónico, ya que critica a EEUU), y me dejaron en paz.

PD: Soy residente en Chile, puedo entrar en los países que forman Mercosur cuando me dé la gana... definitivamente en Bolivia con dinero todo se soluciona.

Bueno nos vamos a Cuzco!!!

Después de ese imprevisto en la aduana, el peor control que he pasado en toda Latinoamérica llegué a Puno. Era por la noche, estaba cansada y llovía mucho. Busqué un alojamiento, porque ya no había autobuses para Cuzco a esa hora. Saqué dinero en un banco muy apartado y me empapé. Al final encontré un hostal por menos de diez euros, estaba muy mojada y sentía que tenía fiebre. Efectivamente estaba enferma, tomé algunos medicamentos que me quedaban de cuando me sentí mal en Potosí. Necesitaba descansar y calor, puse toda la ropa que tenía sobre la cama. La mayor parte del día siguiente lo pasé en la cama, viendo la televisión y solo salí para comprar comida. Me encontraba realmente mal: fiebre, ganas de vomitar, dolor de estómago... Necesitaba curarme para continuar el viaje. 

Creo que estuve así dos días y en cuanto me sentí mejor me fui directamente para Cuzco; no aproveché nada Puno y se podía ver otra parte del Titicaca pero mi tiempo se terminaba y debía continuar el viaje. Fueron muchas horas pero en cuanto llegué a Cuzco (Día 57) tomé un taxi y fui a un hostal muy barato que había buscado en internet. El taxista se sorprendió de que viajase sola, le dije que no necesitaba la compañía de ningún hombre y ya me cansaba escuchar siempre la misma cantinela. Y así pasé el 14 de febrero, el Día de San Valentín u otro invento del Capitalismo. Compré cerveza y galletas de chocolate para celebrar mi soltería y la aventura en que me había embarcado. Todo era genial.

Contraté un tour, me compensaba más que ir por mi cuenta y pagar la entrada de Machu Picchu, al ser estudiante me hicieron una rebaja. El viaje en coche eran cuatro horas más o menos hasta Aguascalientes. A mi lado iba sentado un chileno que casi no me dejaba sitio, pero después por suerte se cambió de lugar y vino un peruano que se había criado en Madrid. Al llegar a Hidroeléctrica fuimos caminando por las vías del tren, el pasaje eran 20 dólares y me negaba a pagarlos. Más o menos fue una hora andando y era plano.


Ruta Cuzco - Machu Picchu


Caminando hacia Aguascalientes



Tren con precios turísticos, voto por caminar.



En Aguascalientes nos llevaron a nuestro albergue, dormí en una habitación con 10 personas y todas hombres. Hablé con un chileno, un francés, una alemán... las nacionalidades eran diversas. Por la mañana temprano, a las seis nos despertamos y subimos a Machupicchu, a las nueve empezaba nuestra visita guiada. Hay que subir un montón de escaleras, paciencia. Pero al final llegué, cansada, sudando y más sucia de lo que ya estaba. 


A los pies de Machupicchu




Machu Picchu (Día 58) es simplemente mágico, una experiencia única y un sueño hecho realidad. Me parece fascinante que continúe así de cuidado, conservado y que en cada rincón haya una parte de la historia. Una civilización magnífica y muy avanzada. Creo que las fotos hablan por sí solas.


Que estuviese sudada, asquerosa y con el pelo hecho una birria era lo de menos... estaba en Machupicchu


Un sueño hecho realidad





A las doce comencé a caminar, a las cuatro debía estar en Hidroeléctrica para regresar en autobús. En ese trayecto conocí a Diana, una chilena de Valdivia que me pareció muy simpática. Para mi mala suerte no pude dormir durante cuatro horas del trayecto porque unas argentinas de Tucumán se apoderaron de la radio, no hacían más que hacer ruido y no hacían caso de las quejas de la gente. Unas auténticas pelotudas como dirían en Argentina.

Las pintas era lo de menos... Por cierto llevar ´´harta´´agua como dirían en Chile



Unas galletas especiales que comí con Diana. Perú (L)(L)


Dormí otro día en Cuzco y por la mañana me fui para Arequipa (Día 61), llevaba 61 días de viaje. Allí solo estuve un par de días y conocí una pareja de chilenos, cené con ellos y visité la cuidad disfrutando de su compañía. 


Arequipa por la noche

Arequipa por la noche

De ahí me fui al paraíso de las compras, Tacna (Día 62). Llené mi mochila de libros, cosas de Perú, ropa, regalos y comida. Por la noche regresé a Chile, a la ciudad más cercana de la frontera: Arica (Día 63). Después de 63 días viajando volví a la que en ese momento era mi patria y me tragué 33 horas de autobús para llegar a Santiago. 




Mi recorrido por Latinoamérica terminó en Rancagua (Día 70), donde estuve una semana con una amiga; mi futura compañera de departamento en Viña del Mar. Nuestra idea ira ir a Pichilemu, rodearnos de surfistas y acampar en la playa. Pero la suerte no estaba de nuestra parte, mientras yo estaba en un autobús recorriendo medio país ella acabó en el hospital. Tania, odio la que algún día fue tu vesícula. No me enfado porque haber vivido con ella un semestre ha sido... no existen las palabras realmente. Y bueno, así terminé mi viaje, con mi mochila en Rancagua con una familia que sentí como propia. Después de esa semana empezaban las clases y el uno de marzo me fui a Viña del Mar, instalándome en  el que sería nuestro departamento en los próximos cinco meses. Viviríamos allí Tania, un nuevo amigo alemán y yo.


La enferma ´´retándome´´ (Reñir en chileno), porque reía y le saldrían los puntos

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